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Antonio Flores, la artesanía del buen sonido

Publicado por : El Morante a : jueves, 5 de marzo de 2015 0 comentarios
El Morante
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Por Juan José García

Referirnos a nuestro vecino Antonio Flores como manitas, es un atributo que se queda demasiado pequeño para alguien que se descubre en la artesanía musical de casualidad, y a los dos años comienza a producir cajones flamencos con acabados y sonidos, capaces de plantar cara a muchos de los buques insignias del mercado. 

Aparte de destacar en sus modelos totalmente personalizados y exclusivos, Antonio ha inventado un sistema que amplifica notablemente la acústica de estos instrumentos, y asegura no haber encontrado ningún cajón de medidas similares, que pueda superarle en esta batalla por generar decibelios. 

Pero junto con la afición de elaborarlos, este genial artesano innato comparte también la pasión a la hora de tocarlos, con los que ha acompañado a varios "cantaores" y grupos de la provincia. El último de ellos ha sido el conjunto "Soñadores", con el que ha actuado en varios eventos. 

Precisamente el día 28 de Marzo podremos verle en televisión, en el programa de Canal Sur “Este es mi pueblo”, donde acompañará a Inés “La Tocona”, una cantaora de “El Cerro de Andévalo”.



Ha sido también el primero en hacer un taller de percusión en el pueblo, iniciando a los más pequeños a este arte, y hoy se dedica a construir solo cajones por encargos, mayormente a percusionistas o a gente que quiere hacer un regalo exclusivo y de calidad.

Aunque no sea precisamente un hombre muy hablador, hoy he preferido aprovechar su visita para robarle unas palabras en vez de notas musicales, que era para lo que realmente venía.


¿Cómo aprendiste a tocar el cajón flamenco?

Escuchando mucha música, sobre todo discos de “El Barrio”, que era lo que más me gustaba cuando comencé.

Se intuye así que eres autodidacta. No obstante, ¿has tomado referencias de algún músico, con el que te identifiques, o has recibido algún consejo que te haya sido de gran utilidad?

De verle tocar en directo he aprendido algunas cosas de Agustín Enke, a quien he tenido el gusto también de conocer. Y consejos he aprendido muchos de mi amigo Camilo Villarán, de Bollullos par del Condado, un gran percusionista que ha probado y tocado en directo con alguno de mis cajones. Pero del que más he aprendido es de Román Limón, su opinión me ha ayudado mucho, y sobre todo el gran gusto que tiene al tocar la percusión flamenca.


¿Cuándo empezaste sacarle las notas a este instrumento?

A partir de los 15 años. Descubrí el cajón por la tele, en un programa especial de flamenco, y me encantó el sonido nada más escucharlo y ver como ligaba con este estilo. Entonces no había muchos de estos instrumentos por el pueblo, así que me hice uno con una caja vacía de botellines de “Cruzcampo”. La cerré con un panel de marquetería, y le puse unas tiras de metro del que utilizan los albañiles para simular las cuerdas. Si, fue un poco chapuza, pero al menos me ayudó para empezar a practicar. De hecho el sonido al final no fue tan malo como creía que iba a ser, no te creas.

¿Con cual de las dos aficiones disfrutas más, en la construcción o a la hora tocarlos?

Sin duda hacerlos, el tiempo no pasa cuando me pongo en ellos, y no me importa pararme una y otra vez a pulir los detalles. No me gusta hacer un cajón, aunque sea el más económico, sin revisarlo una y otra vez hasta que sea de mi total agrado, hasta que tenga un buen sonido. Disfruto mucho con ello y a veces, hasta en los modelos más simples que me encargan, término parándome y gastando más tiempo del fijado.

¿Cuantos de ellos puedes fabricar a lo largo de un mes?

Depende de la temporada que sea. En estas fechas, cercanas a las romerías, suelen encargarme un buen número, aunque en el invierno bajan mucho las ventas a excepción de las navidades. Este es el mejor mes para ello, de hecho ahora tengo bastantes encargos. Uno de ellos es para el percusionista del grupo de flamenco fusión “El tren de los sueños”, al que conocí en un concierto que dieron en El Cerro de Andévalo. Suelo tardar una media de dos a tres días en cada cajón, y otros dos más dependiendo de la personalización o los dibujos que el cliente elija.

Aunque comenzaras de manera autodidacta, como en la música. ¿Cómo aprendiste a la hora de perfeccionar la elaboración de este instrumento?

El primero que me enseñó algunas reglas sobre como lograr un buen sonido, y utilizar los materiales óptimos fue Marcos Lozano, al que siempre le estaré agradecido, ya que sin él no hubiera conseguido hacer acabados profesionales. De Vicente Casto también tengo que agradecer el que me enseñara las técnicas para dar el mejor barnizado.

Estuviste dando un curso de percusión flamenca hace poco más de un año, el primero que se hace en Calañas de este estilo, iniciando a los más pequeños en dicho arte. ¿Cómo fue la experiencia de enseñar a tocar a las nuevas generaciones?

Muy bien. Tuve quince alumnos inicialmente, aunque no todos fueron constantes, ya que yo puedo enseñar a tocar ritmos, pero nadie puede enseñar a tener oído y el sentido del compás. De todas formas si hubo varios alumnos muy buenos, que me sorprendieron y de los que me da pena no haber seguido enseñándoles algo más. Pero finalmente me denegaron la cesión del local que entonces me cedió la Junta de Andalucía en Calañas, y tuve que desalojar el taller de percusión.


¿Qué tipo de modelos y precios podemos encontrar en tu gama de productos?

El modelo más económico es a partir de cien euros. Es el precio mínimo para trabajar con los materiales y el acabado que requiere para tener un sonido medio decente. Podría hacerlo incluso por la mitad, pero soy incapaz de construir uno en el que no tenga que esmerarme y con materiales de mala calidad. Entonces no disfrutaría al hacerlo y mucho menos con el resultado, por lo que lo descarto completamente.
Modelo económico

A partir de 150 euros esta el modelo “Natural”, en el que utilizo un sistema de afinación con doble tensor más preciso. La estructura también tiene un contrachapado de mayor grosor, que a la vez de resistencia le aporta más consistencia al sonido. Este es el modelo que más me demanda la mayoría de la gente.

Modelo "Natural"


Por cien euros más está el “Zebra”, con el mejor sonido que puedo conseguir, gracias a un sistema en el que llevaba trabajando unos años, que además potencia el sonido considerablemente. De hecho, no he encontrado ningún cajón que suene con más volumen que este, y he probado muy buenas marcas. Este es el cajón adecuado para todo tipo de eventos y para sacar un gran sonido con la mínima pegada. 







Es con el que más disfruto a la hora de trabajar y lleva los mejores materiales que puedo conseguir. A partir de este precio, no puedo hacer un cajón que tenga mejor sonido, pero podría encarecerlo más el tipo de personalización que me demanden. Eso ya depende del cliente, y del tipo de forma o imágenes que se le ocurran. Si me piden uno que tenga forma de guitarra, pues se hace uno con forma de guitarra.  


Modelo "Guitarra" 




¿Quienes son tus referencias musicales a la hora de escuchar música?

Comencé escuchando el Barrio, como dije antes, de quien tuve la suerte de que me firmara uno de los mejores cajones que he hecho, hace ya 10 años. Es el cajón al que le tengo más cariño de todos, ya que aparte de estar firmado por el que entonces era mi ídolo, fue el primero en el que logré un gran acabado y sonido. 






 Pero con el tiempo fui cambiando los gustos, y ahora son Arcángel y Miguel Poveda los que escucho con más frecuencia. Arcángel además de tener el toque puro del flamenco de Huelva, lleva músicos como Agustín Diassera, “Los Mellis”… Que me parecen de lo mejor que hay. En cuanto a Miguel Poveda, por si solo es el que más me trasmite de lo "cantaores" que hay en este momento.


¿Y si tuvieras que resaltar a alguien en el flamenco de Calañas, a quien nombrarías?

Sin duda a Gonzalo Clavero. Aparte de como canta, lo que más me admira de él, es que es una persona abierta a enseñar , que ha ayudado a mucha gente y lo sigue haciendo a pesar de los años. Creo que habría que hacerle un monumento, por toda su sabiduría y todo lo que ha luchado por trasmitirla. Es una suerte para el flamenco y para todos los de Calañas que tengamos a alguien como él.





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