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Los niños futbolistas…La Leyenda

Publicado por : El Morante a : miércoles, 12 de octubre de 2016 0 comentarios
El Morante
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Por Cristóbal Baquero Delcán.

Meses hace que en las calles, en el colegio, entre los niños de corta edad, en algunas plazas y paseos de la Villa, circula el rumor que en Calañas han nacido unos niños futbolistas.

Hay algunos padres que dicen conocerlos, otros dicen haber escuchado algo, y otros, dicen, que creen que son hijos de algunos de sus vecinos.
Particulares, algunos establecimientos y algunas empresas afirman haberlos ayudados.

Otros dicen que tienen un club de Amigos, y que han visto unos cuadros en algunos bares y tiendas que así lo atestiguan.

Dicen que empezaron muy pocos y que no sabían el significado de un club de fútbol, pero les gustaba practicarlo y querían aprender a hacerlo.

Cuentan que en el camino fueron sumando unidades hasta aumentar su número. Que incluso hubo amigas de su cole que les animaron a seguir y les prometieron que les apoyarían si jugaban partidos. También dicen que cuando juegan llevan botas de colores, eso dicen.

Al parecer empezaron a entrenar hace tiempo, en unas instalaciones y con un material prestado. Los balones eran grandes, muy grandes….Cuentan que se los prestaron unos jugadores a los que ellos admiraban y que jugaban en el Atlético Calañas. También cuentan que algunos de ellos fueron a verlos y les contaron historias de fútbol. Se dice que uno les regaló su brazalete de capitán, otros les enseñaron como entrenar y hubo uno que les enseñó como se hacía una chilena, ó chapilena, no sé.

Cuenta la leyenda que empezaron a jugar partidos y que los niños eran mayores y les ganaban. Y cuenta esa misma leyenda que decidieron no rendirse y que en la soledad del campo que le habían prestado, conociendo muy pocos de su existencia, enrabietados, y, con el único ruido de sus sonrisas, se convencieron de que si perseveraban, descubrirían sus cualidades y se harían más fuertes para poder luchar contra todos los niños a los que se enfrentaran en adelante.

Solos en su vestuario, dispusieron que se distinguirían por su comportamiento y que trabajarían mucho para que un día, no muy lejano, la gente viniera a verlos y así, poder trasmitirles su respeto y demostrarles lo que habían aprendido.

Sus conjuras dieron frutos, dando muestras de comportamiento allá donde fueron llamados y mejorando extraordinariamente sus resultados.

Cuentan gentes de pueblos de los alrededores que han sido vistos en muchos de ellos y que allí ganaron. Gentes de otros pueblos cuentan que por allí también han sido vistos, pero que allí perdieron. Estos y aquellos coinciden que, en todos los casos, disputaron los partidos y que su comportamiento fue ejemplar.

Dicen que tiempo después algunos de sus componentes no están, pero que saben que su legado está a salvo con los que continúan y que los apoyarán siempre que puedan, animando como los demás.

Muchos relatan que en un pueblo amigo llamado El Cerro de Andévalo, también habitaban unos niños futbolistas y que un día, se enfrentaron en un partido y hubo tal conexión entre ellos que los niños futbolistas de ese pueblo amigo se ofrecieron a ayudar siempre que los necesitaran.

Estos mismos relatan que cuando requirieron su presencia, acudieron raudos a la llamada y en la soledad de las instalaciones prestadas, se unieron en un círculo, entrelazaron sus manos y al grito de ¡ATLETI: EQUIPO, EQUIPO, EQUIPO! sellaron una alianza de amistad duradera. Afianzaron los pilares que la sustentarían en valores como el compromiso, la solidaridad, el sacrificio y la diversión, y juraron, no conformarse jamás para poder competir siempre.

Se miraron y en sus miradas percibieron convicción, seguridad para defender el escudo que lucirían en sus camisetas.

El efecto generó tal grado de ilusión, que la leyenda se convirtió en fábula y la fábula en realidad, y esta transformación, conquistará la simpatía de todos, que pronto podrán disfrutar y participar con ellos de su alegría.

Pronto……..muy pronto.


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