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El mito de la oportunidad

Publicado por : El Morante a : viernes, 24 de octubre de 2014 0 comentarios
El Morante
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por Sara Muñiz.

España no es un país para jóvenes; y ni siquiera me atrevería a asegurar que lo fuera para viejos. A falta de puestos de trabajos, sobran españoles.
¿La manera más fácil de sobrevivir? Remontándonos al pasado, a nuestro pasado. Fuimos emigrantes y hoy día volvemos a serlo. La historia es cíclica. Todo tiende a repetirse. O al menos eso citan en los libros grandes intelectuales de la Historia del Pensamiento aunque exista controversia con aquellos otros que defienden la teoría lineal. Lo que sí está claro, es que todo depende de los matices con los que estudiemos cada circunstancia; pero nada es más verídico que aquello que dice que 'el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra'. Y en la política parece ser que pocas veces se toman las decisiones adecuadas para el conjunto de la ciudadanía.

Sea como fuere, una vez más, una maleta vuelve ser un elemento clave en nuestra historia. Según la RAE una 'especie de caja o cofre pequeño de cuero, lona u otras materias, que sirve para guardar en viajes o traslados ropa u otras cosas y se puede llevar a mano'. Yo me atrevería a decir que lo que más pesa en esa maleta no es físico ni tangible. Dentro de ella hay valentía y optimismo de todo aquel que afronta con una sonrisa la decisión de marcharse. Pero también hay miedos. Debilidades que sin duda se convierten en fortalezas y que no tienen otra forma de ser que la de salir de esa burbuja en la que un gran porcentaje de la juventud española se siente atrapada. Una maleta que te ofrece la posibilidad de eliminar la frustración, impotencia y rabia por no poder conseguir un mísero puesto de trabajo tras años de formación. Una maleta que simplemente te da la oportunidad que otros te niegan.



Ayer mismo, el Instituto Nacional de Estadística ofrecía datos de la caída del paro en nuestro país. Hay 195.200 parados menos en el tercer trimestre de este año, un dato récord para los tiempos que corren.

 Aún así, los datos más objetivos están en la calle de una ciudad cualquiera cuando fácilmente escuchas hablar castellano en cada una de sus esquinas. Los datos objetivos están en cada aeropuerto cuando pones rumbo a un lugar que te ofrece un reconocimiento laboral tras haber cumplido con tu parte como trabajador. Porque desconfiar de las habilidades de los jóvenes por su corta experiencia en el mundo profesional es la excusa perfecta para aprovecharse de sus horas de trabajo sin tener que abonar un sólo euro o 200 al mes, a lo sumo, condenándolos así a jamás poder ser independientes.

 No solamente estamos jugando con el futuro de gente preparada y apta para trabajar; jugamos también con el futuro de todo un país que se niega la oportunidad de crecer y de que crezcamos en él.

Los que nos fuimos, tripulamos maletas pero también sueños. Y entre ellos, siempre dejaremos la puerta abierta para que la vuelta a casa, al menos, no se convierta en un mito.

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