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Las casas de la vergüenza

Publicado por : El Morante a : miércoles, 15 de julio de 2015 0 comentarios
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Por Juan José García 

 El azote de la burbuja inmobiliaria nos ha dejado un panorama nacional demacrado, en la controversia de más de tres millones de casas vacías, frente a los cientos de desahucios que aun se siguen ejecutando a diario. En Calañas, tenemos una de esas urbanizaciones teñidas de vergüenza, que demuestra una vez más que las entidades financieras prefieren incluso perder dinero, antes que donarlo provisionalmente a personas que a la vez de vivir, pudieran preservar el entorno en donde lo hacen.  Estos son los llamados activos tóxicos, casas que no valen el precio para el que inicialmente se construyeron, y que se cierran hasta que la maquinaria del ladrillo vuelva a despertar su rentabilidad.


 No alcanzo a comprender, como una urbanización como esta, que se encontraba prácticamente al 99% de su acabado, pueda quedar a merced del abandono y el vandalismo, donde han sido sustraídos todos sus casetes de chiminea, cableado, escaleras arrancadas de cuajo y todo tipo de metal, muy seguramente para venderlas después al mísero precio de la chatarra.

¿Acaso no era mejor opción para ambas partes, que familias sin recursos pudieran habitarlas, impidiendo así el masivo deterioro del que están siendo pasto, hasta que pudieran ser puestas en venta?
Para colmo de males, en esta construcción sigue en pie una grúa, que debería pasar una revisión cada seis meses, la cual no se aplica desde hace años, y cuyo radio de acción abarca, poniendo en peligro, un parque infantil, una travesía, casas habitadas e incluso el propio centro de salud. 


A pesar de haber sido denunciada hasta en dos ocasiones por el anterior ayuntamiento, seguimos teniendo un riesgo importante para la ciudadanía, y algo me dice que si algún día pasara algo grave, el estado se lavará las manos pese a que la denuncia lo alerta desde hace años, de la misma manera que lo hizo frente al Prestige, el Madrid Arena, el accidente del ave, el del metro de Valencia…

En nuestro país se han permitido que prácticas abusivas de especulación financiera, pudieran lucrarse a costa de la ignorancia o de la pasividad política, obteniendo altos beneficios aun sabiendo que el cliente podría ser insolvente y que tarde o temprano esto tenía que estallar. Casas que incluso llegaban a triplicabar su precio en menos de diez años, pero que a nuestro entonces presidente, Zapatero,  lejos de alertale o hacerle intuir algo, nos invitaba al derroche tras asegurarnos que estábamos en "La Champions league" de la economía. Sin embargo, los culpables y los que suelen pagar los platos rotos en forma de recortes, es siempre la ciudadanía acusada en este caso de "vivir por encima de sus  posibilidades". 

Sin ir más lejos, soy uno de los vecinos de Calañas que siguen pagando la llamada clausula suelo, una práctica ya ilegal, y que no solo está prohibida aplicarla sino que incluso podría ser devuelta al cliente con carácter retroactivo. Aun así, no todos los bancos acceden a cumplir esta ley, quizás porque al hacerlo se podrían tambalear los cimientos de más de uno. Lo curioso es que no se recibe la misma compasión cuando un cliente no puede pagar su hipoteca, obligado a quedarse sin casa, pero también con la deuda contraída frente a la entidad financiera. Parece como un chiste macabro, que alguien que se ha visto privado de su hogar porque no puede hacer frente a sus gastos, siga obligado a pagarlo aun aun cuando se lo han quitado. Pero para nuestros principales partidos políticos, la dación en pago no puede ser considerada como una opción, ya que es más importante rescatar a los bancos que a las personas. 

Rajoy celebrando el gol de España tras ser rescatada
Un rescate que precisamente se produjo el mismo día que la selección de fútbol jugaba un partido de la eurocopa. No se si llamarlo casualidad, o una estrategia que ya se utilizaba en el imperio romano para evitar revueltas sociales. El llamado "pan y circo", en este caso en concreto convertido en pan y fútbol. El caso es que de ser así funcionó a las mil maravillas porque ese día se hablaba más del empate con Italia que de otra cosa. Ahora el problema es que ya no hay pan para todos, y que a día de hoy la selección de fútbol nos ha dado muchas alegrías, a mi el primero, pero cambiaría el mundial y las eurocopas  porque todos los españoles pudieran beneficiarse de uno de los derechos básicos de nuestra constitución, una vivienda digna. Aunque sin duda lo más vergonzoso, es ver como muchos bancos o cajas de ahorros, prefieren que se pudran sus casas vacías, antes que prestárselas a alguien que precisamente ha podido quedarse sin hogar por culpa de ellos.


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