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¿Soy calañés?

Publicado por : El Morante a : lunes, 25 de abril de 2016 0 comentarios
El Morante
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Por Juan José García

Comparto amistad con Carlos desde la escuela, y precisamente uno de los primeros recuerdos que tengo a su lado de aquellos años, era intentar sin suerte hacer una sesión de espiritismo en mi casa, con un tablero de baloncesto acondicionado de manera chapucera para ello. Éramos parte de esa especie atípica que no compartía una idiosincrasia, que de no seguirla al pie de la letra te hace ganarte el seudónimo de "extranjero". Nuestra juventud estuvo marcada por la rebeldía de pasar de todo, como una letra protesta de rock alternativo, y de leer, escuchar o estudiar solo aquello no nos imponían.

Por suerte, en aquella época devoraba libros de filosofía y psicología, y aunque a mi no me sirvieran salvo para provocarme agradables mataderos de neuronas, digo por suerte porque uno de ellos, "El psicoanálisis de Freud", fue a parar a sus manos, haciendo que a los pocos años este rebelde del "death metal", que había pasado de estudiar, decidiera sacarse la carrera de psicología más tarde de lo normal, trabajando, y con una feliz familia recién formada.

 Carlos es un luchador nato, y es un enamorado de Calañas, de la cual lleva sus coordenadas tatuadas en su pierna y en su mente.


Se que si viene aquí a hacerse kilómetros corriendo cada quince días, lo que más le hace sentir mejor no es el deporte que practica, sino el paisaje y el aroma calañés, que le cargan las pilas de su alma para volver otras dos semanas a Huelva.

 ¿Se puede amar a Calañas sin ser cómplice de su tradición? ¿Es peor calañés aquel que no le tira un Viva a la Virgen de Coronada, aunque sea en silencio?  Imagino que el artículo de opinión que viene a continuación, no hará las delicias de muchos de nuestros lectores. Hubiera quedado infinitamente mejor diciendo lo que la mayoría de los calañeses esperamos leer. Pero a pesar de todo, y aunque quizás solo sea una opinión mía, la sinceridad y la valentía para decir en lo que se cree, aun cuando puede ser perjudicial decirlo, es también una manera de profesar patriotismo, y de amar esta bendita tierra, que es mucho más diversa de como a veces nos la pretenden encasillar. 

Expresar nuestras creencias respetando las de los demás es una manera compartir sumando, en lugar de restar imponiendo. Esa es la meta de elmorante.es, dar voz al pluralismo de nuestro pueblo, porque nos guste o no, esto también es Calañas, y no me cabe la menor duda, de que la persona que escribe las frases que os dejo a continuación es también un gran y orgulloso CALAÑÉS:


¿Soy calañés? Es inútil que yo me haga esta pregunta, porque la respuesta es de sobra conocida por mí. Soy calañés hasta la médula. Tan calañés, que cuando cruzo el Odiel le digo a mi mujer que si nota que el aire huele distinto, que sólo puedo ir al pueblo de quince en quince días y todo ese tiempo hasta que llego es una cuenta atrás. En fin, no me extenderé más en esto porque a mí no necesito convencerme.



Pero a ti, querid@ lector/a, necesito expresar un sentimiento de una minoría silenciosa que existe en nuestro pueblo y que, durante mis casi 40 años de existencia, he observado que se mantiene callada cuando se tratan diversas cuestiones que no deberían tener discusión en un calañés/a, pero desgraciadamente ocurre. Seremos un 25%, menos o incluso más, pero creo que debemos ser tenidos en cuenta.

Bueno, basta ya de divagar y vamos al grano. No creo en Dios, ni en ningún tipo de entidad superior, o teorías, como que una determinada posición de los astros pueda incidir en el trabajo o en el amor. No creer en Dios en este pueblo en épocas como la Semana Santa o la romería, puede que te ocasione alguna contrariedad cuando hablas de estos temas fuera de tu círculo de amigos. Y no seamos cínic@s, tod@s hemos visto algún rifirrafe por hablar mal de la patrona del pueblo. Yo no quiero imponer ningún tipo de superioridad moral por ser ateo o cristiano, lo único que quiero es que se puedan tener opiniones contrarias sin llegar a la confrontación física.

Tampoco entra en mi tozuda cabeza que las instituciones públicas y fuerzas de seguridad de nuestro pueblo participen en fiestas religiosas, otra cosa distinta sería a título personal, pero como representantes no. Ah! Y lo del Ángelus en horario escolar no lo entiendo, si los padres quieren fuera del horario escolar perfecto, pero recordemos que estamos en un Estado laico y los colegios no deberían fomentar ningún tipo de religión. Me dolió ver comentarios a alguien que pensaba como yo, tras comentar lo del Ángelus con humor y a mi parecer, su opinión no fue respetada.

No creo en Dios, y como el que dio la opinión del Ángelus, participamos de la romería porque al igual que él me gusta estar con mis amigos, no creeré en la Virgen, pero si mi pueblo está contento, ahí estaré yo con ellos, aunque a mí la Virgen, en sí misma, no me produce felicidad. Como nosotros, hay muchos, pero callan en determinados momentos por no tener conflictos en algo que no debería haberlo. Tenemos opiniones distintas, nada más. Pero en romería hay algunas miradas que te echan y no debería ser así.
Cuando me preguntan de dónde soy y lo digo, mucha gente me canta el fandango de Calañas y me limito a sonreír. No me gusta el flamenco, no me gustan las sevillanas, y no me gustan las coplas o cuplés del carnaval. Me parece estupendo que al que le guste lo anterior lo disfrute, pero a mí me gusta el death/black metal y no tengo que pedir perdón por ello. Que te miren extrañados porque no te guste nada de los cantes “típicos del pueblo” es digno de ver, tendríais que ver la expresión cuando te lo dicen.
Uno de mis grupos preferidos, Gojira, es de una aldea de Francia. O sea, si allí hay menos de 100 personas y 5 forman un grupo, lo “típico” del cante de esa aldea es el death metal progresivo.

Otra cosa que tengo que decir es que no me gusta la esesita, lo siento, lo he intentado, pero no me gusta. Además que tampoco simpatizo de la caza y que trajeran toros la pasada romería me pareció un gran error. En mi opinión, nunca más se debería de celebrar una corrida de toros en Calañas, si era para conseguir dinero hay multitud de formas diversas para lograrlo.



En fin, no sé si ahora me odiaréis más o menos que antes, pero era necesaria hacer esta reflexión. Hay much@s como yo, están ahí y de vez en cuando tienen que ser escuchados. Pero a tod@s es@s les encanta la comida de nuestro pueblo (la esesita a algún@s no), sus bares, sus calles, la magnífica biblioteca municipal, el Morante, el Peñasco, las fuentes, bañarse en el Calabazar o el Pantano, la Ruta de los Molinos, Torrera, los Milanos, el Cobujón, el puente de Sotiel y el de Zalamea, sus maravillosos paisajes, las ermitas y la iglesia, arquitectónicamente, también son bonitas, y muchas más cosas que no terminaría de enumerar.

Sólo quiero que sepáis que soy calañés, me siento calañés y es un sentimiento que no me va a quitar nadie. Pero discrepo en muchas cosas y me gustaría que esas discrepancias se hablen desde el respeto. Comprendo que ser calañés no es un sentimiento unitario, sino que puede ser expresado de diversas maneras, sin perder la esencia calañesa.

Carlos González Pérez

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