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Un trozo de madera

Publicado por : El Morante a : martes, 15 de abril de 2014 0 comentarios
El Morante
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Por José María Ortega López

Un trozo de madera. Indudablemente nuestra Patrona, la Virgen de la Coronada, es una talla en madera, y muchos son los que con toda la razón del mundo, dicen que es un trozo de madera. Visto de esa manera cuesta trabajo pensar que a un pueblo entero se le salten las lágrimas cuando ve un trozo de madera. Pero claro, a los que piensan de esa manera, les diría que juzgar las cosas por lo puramente físico no me parece lo correcto, porque quizás a esa persona le apasione el fútbol, que no deja de ser veintidós hombres corriendo tras un balón, o por otra parte le ponga los pelos de punta alguna canción de algún grupo musical, que físicamente es: uno muy nerviosos golpeando unos bombos, otro sacudiendo una madera con cuerdas y otro chillando. O probablemente, se deleite ante algún maravilloso cuadro, que para su información no deja de ser, en lo elemental, un trapo tensado lleno de pintura. Porque si las cosas se ven sin la sensibilidad emocional, o a través de ese elenco de sentimientos que nos trasmiten los sentidos, todo se vuelve frío y cuadriculado, a esos mismo que llaman a las tallas un trozo de madera, les pediría que no se agachen a coger, si algún día se lo encuentra tirado en el suelo, un billete de quinientos euros, total, no es más que un trozo de papel. 

Foto de la Virgen de Coronada.
Blog Cosas de Calañas (Cristóbal Llanes).
Ese trozo de madera tiene un inmenso valor intrínseco, trasmite pasiones, sentimientos y sensaciones únicas a través de la fe en Ella, de igual forma que puedan tenerlo el arte o el deporte. Desde luego, esta fe llega desde diversas vertientes y no sólo la fe católica es la que nos hace amar a La Coronada. Conozco a muchos devotos de la "Chiquetita" que no son católicos practicantes, yo, uno de ellos, indudablemente es la principal vertiente pero este símbolo de fe local, no traspasa siempre la piel del creyente a través de la eucaristía, y en ocasiones llega por la herencia sentimental de nuestros padres, o a través del amor al pueblo, o porque siempre creímos en Ella, o porque sí. Hablar con Ella, creer en Ella, invocar sus milagros desde el punto de vista científico es simplemente absurdo, pero a pesar de ello son "millones y millones" de personas los que creen en símbolos locales de fe. La ciencia avanza a pasos agigantados, gracias a lo cual, podemos aprovecharnos de muchos de sus descubrimientos y además está en constante evolución. Hace poco más de quinientos años, pensaban que la tierra era plana y el cielo nocturno una manta negra con lunares blancos, ahora nos reímos de esas creencias, y tonto seríamos si no pensásemos que dentro de otros quinientos años no se reirán de muchas de nuestras más rotundas verdades científicas. La ciencia por desgracia, a día de hoy, no puede resolver la gran mayoría de las preguntas elementales, y algunos la buscamos por caminos alejados de lo puramente físico y es por eso, que cuando miramos a la Virgen no vemos un trozo de madera, y entre otras cosas, quizás sea, porque para mirarla no necesitamos ni siquiera tener los ojos abiertos.




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