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Calañeses en la Cataluña independentista

Publicado por : elmorante.es a : viernes, 16 de octubre de 2015 0 comentarios
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por Manuel Contreras


Corría la década de los sesenta cuando miles de andaluces emigraron al norte de España, muchos de ellos hacia Cataluña, y entre ellos había un buen puñado de calañeses.

Aquellas personas buscaban prosperidad en una tierra que formaba parte del tridente centrista español, Madrid, País Vasco y Cataluña. Zonas históricamente ricas y que absorbían buena parte de los recursos del estado. Fue durante esa misma época, en la cual se pusieron en marcha por el franquismo los denominados "polos de desarrollo", entre ellos el de Huelva, y que pretendía mejorar el reparto a la periferia del País. Pero para entonces, muchos calañeses ya buscaban un trabajo en Barcelona, empezando en la renaciente industria, en la construcción o como limpiadoras. Se puede decir que el éxodo andaluz era parte del motor recuperador de la Cataluña de los 60´. 
                                                 

                                                       


Hoy, muchos ven con incredulidad y dolor el tono con el que el nacionalismo habla de ellos y de los españoles. Tachando a España de ladrona, deslegitimando su voz por votar libremente en unas elecciones en contra de una opción, que se quiere convertir en obligación. Aquellos calañeses, a buen seguro se sienten igualmente españoles y catalanes. Y son tan importantes en la historia de aquella región como lo pudo haber sido Lluis Campanys, ya que son parte de la cultura, de la identidad, de la fuerza de trabajo, la productividad, y son en sí mismos, parte de la actual Cataluña. Habría que recordar a los gobernantes independentistas que no existe Estado, sin ciudadanos, (lección uno en política). Ni se puede defender una cultura maltratando parte de ella, no cabe en lógica alguna defender una lengua negando otra, no se puede borrar el pasado y trazar una identidad al gusto. La cultura no es más que la información transmitida entre generaciones, entre padres e hijos, dicha cultura, tiene lazos inequívocos con el resto de España, por la relación existente durante siglos entre las distintas regiones. E incluye el modo de vida, los elementos comunicativos, el arte, gastronomía, etcétera.

Jamás se ha construido una sociedad plena desde la imposición, por lo que serán los acuerdos los que marquen la ruta del futuro catalán, que hoy es utilizado como mensaje, pero en el que no existe proyecto serio, estando cargado de conjeturas, repulsas, muestras de superioridad etnocéntrica y  de emblemas falsos. Armas utilizadas, por otra parte, por movimientos similares a lo largo de la historia:

-          Elegir un culpable de la crisis (estos movimiento toman mayor fuerza en épocas de crisis), los Españoles.
-          Diferenciar entre ciudadanos de primera y segunda, Catalanes y Charnegos.
-          Identificar elementos de “contaminación” cultural.
-       Acusación de falta de integración de los otros, en este caso Españoles.
-          No se admite la pluralidad y se rechazan diferentes vías de acuerdo por consensos políticos. O estás a favor o en estas en contra, no hay opciones intermedias.
-          Uso de las instituciones para hacer propaganda del movimiento. Por ejemplo, alabar los éxitos deportivos, para mostrar la superioridad étnica, cultural o religiosa frente al “impostor”.
-          Proyecto vacío de soluciones concretas y sin análisis exhaustivos de los problemas que planteara soluciones pragmáticas, a corto, medio y largo plazo.
-          Uso del discurso de lo “Excepcional del movimiento”. Momento excepcional que nos llevará a un futuro mejor, y en el que caben medidas excepcionales (cajón desastre en el que cabe de “todo”)
-          Desacato de las leyes y rechazo del Estado.
-          Hostilidad institucional y ciudadana.

                                                           Resultado de imagen de andaluces inmigrantes en cataluña

Ante esta tesitura, el calañés emigrante en los 60´, hoy mira a sus hijos y nietos, algunos frutos del amor entre andaluces y catalanes, y se pregunta ¿Qué ha hecho él contra Cataluña? ¿Por qué algunos de sus nietos son considerados de primera y otros de segunda? Se pregunta si hablar con nuestro acento es ir en contra de la identidad catalana, y si quejarse de que la ambulancia no lo lleve al hospital, es ir en contra del movimiento. No sabe muy bien, si cuando protesta por la subida del IBI, lo hace contra los catalanes o contra los españoles. No comprende porque le abuchean si festejó la canasta de Gasol ante Francia, si ese era catalán igual que él. Su voto aunque secreto es dudoso para parte del barrio, y mira con recelo una bandera “estelada” que sin decirle nada, le obliga a callarse muchas cosas.


Busquen las ocho diferencias.
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Pan con tomate y aceite. Andaluz
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Pantumaca. Catalán.
     

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